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El Cayado Sacudiendo la puerta del infierno para abrirla |
por Wu Shin
Traducción
de un artículo de NAN TIEN MONTHLY
Fo Guang Shan Nan Tien Temple,
Australia
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Las crónicas explican que hay tres propósitos para la utilización del cayado: 1. ahuyentar víboras y alimañas, 2. ayudar a los monjes de edad avanzada, y 3. la defensa propia. Por consiguiente, el uso de este cayado no es solamente para alejar alimañas, sino que también se lo usa como una forma de alertar cuando comienzan a mendigar, o como un instrumento de apoyo para aquellos que son mayores o están enfermos. Hay unas pocas restricciones para la utilización del cayado. Por ejemplo, cuando se está ante una estatua de Buddha, el cayado no debe hacer ni el menor ruido. También, la parte superior de éste no debe ser utilizada para apuntar hacia las personas o dibujar sobre el piso, etc. De esta forma podemos ver cómo el cayado es utilizado con extrema precaución. El cayado consta de tres partes:
La punta del cayado toma la forma de una estatua de Buddha o una stupa, sobre un gran anillo en forma de corazón, con seis pequeños anillos en éste, los cuales simbolizan los seis reinos. El diseño representa el despertar de los sueños ilusorios de los seis reinos. Uno de los Sutras budistas dice: El cayado simboliza la sabiduría sagrada, por eso es llamado cayado de la sabiduría. También simboliza el fundamento de los méritos, por eso es llamado cayado de los méritos. Cuando los monjes budistas viajan deben llevar con ellos un cayado, por eso éste es llamado cayado volador o cayado de patrulla. Según las historias de monjes eminentes, había un Maestro llamado Tan-hsun. Un día, cuando estaba haciendo una excursión en las montañas, vio dos tigres peleando, entonces utilizó su cayado para separarlos. En las escuelas japonesas Tendai y Shingon, durante las ceremonias de Dharma sacuden cayados cortos para acompañar el canto. La longitud varía de acuerdo con el número de rayas de compás que incluya cada oración. Uno de los brazos del Bodhisattva Kuan Yin de cuarenta brazos sostiene un cayado. Lo mismo sucede con uno de los ocho brazos del Bodhisattva Amoghapasa. El más conocido es el gran voto del Bodhisattva Ksitigarbha de posponer su budeidad hasta que sean salvados todos los seres en los infiernos. Para salvar a estos seres, él utiliza su cayado de oro para sacudir y abrir la puerta del infierno, para permitir de ese modo que escuchen el Dharma profundo, tanto todos los seres de los caminos nefastos, como todos los seres de los seis reinos. Además, para conferir tal compasión y benevolencia a todos los seres renacidos en las cuatro formas de nacimiento.
En
la sociedad contemporánea, los monjes budistas no necesitan portar más
el cayado cuando viajan, por lo tanto, éste puede ser visto únicamente
en las grandes ceremonias del Dharma. |
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